El Faraón viejo daba la orden: asesinen a Jeroboam pues es una amenaza a mi reino.

Podrás preguntarte ¿quién es este faraón que da esta orden? No estamos en Egipto, esta es la Ciudad de Dios, Jerusalén. ¿Aquí hay uno acaso? El siervo sólo alcanzó a gesticular afirmativamente la orden irrestricta del rey de asesinar a quien sería su último enemigo; ¿o de faraón? su nombre es Salomón, leamos:

1 Reyes 11:40

[40] Por esto Salomón procuró matar a Jeroboam.

¿Cómo este hombre se pudo parecer al final de su vida más a un faraón (el enemigo de Dios) que a su padre David?

Recuerda amigo lector que Salomón fue segundo hijo de David y Betsabe. Si, estás en lo cierto, la ex mujer de Urías.

Y Salomon fue la dádiva de Dios a unos padres que iniciaron mal y por causa de su pecado tuvieron consecuencias terribles, su primer hijo murió y éste, el segundo, mostró cómo sobreabundó la gracia después de abundar el pecado. De hecho fue amado por Jehová.

2 Samuel 12:24

[24] Y Betsabé le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová,

Aproximadamente 20 años de esto, David en el lecho de muerte nombra como Rey a Salomón, así que prontamente el joven estaba dejando su adolescencia para asumir las responsabilidades laborales de un rey.

En cuanto subió al trono, mató a enemigos traidores de Su padre, por cierto por encargo de David mismo; visitó a Egipto y allí en alianza terrenal se casa con la hija de Faraón y regresa a la Ciudad de David. Allí decide ir a Gabaón a ofrecer 1000 holocaustos (¿acaso quería impresionar a alguien?) así pues su petición con Dios es curiosa:

1 Reyes 3:7-8

[7] y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. [8] Y tu siervo está en medio de tu pueblo, un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.

Aunque ya había asesinado y casado con la egipcia, joven inexperto como que no lo era. Así que, ¿cuál sería la verdadera razón? Si nos enfocamos humanamente es posible que podamos visualizar sus verdaderas intenciones.

Por cierto, hablando de mujeres nota la orden divina para cuando su pueblo estuviera en la Tierra Prometida:

1 Reyes 11:2

No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor.

Pero nuestro faraón, perdón nuestro rey :

1 Reyes 11:1

[1] Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas.

Cabe decir, que Salomon cuando regresa de Gabaón, viene siendo sabio, ademas rico en dinero, poder y gloria como nunca nadie, nunca más.

1 Reyes 3:12-13 RV60

[12] he aquí te he dado corazón sabio y entendido,  no habrá otro como tú. [13] Y aun también riquezas y gloria, ninguno como tú.

Aquí es necesario asentar que Salomón entró con el pie derecho, espiritualmente completo listo para cumplir los propósitos de Dios que eran, dicho sea de paso edificar morada de El con su pueblo, un gran palacio.

En el plano espiritual un hombre entero, en al plano terrenal, completamente inseguro y temeroso de las  traiciones que se cernían amenazantes sobre su reino. Eso explica la alianza con Egipto, craso error del cual nunca pudo levantarse.

Así el esplendor del palacio, la sabiduría que emanaba de El y el poder de entre todos los reinos de la tierra ocultaban al mayor enemigo el cual nunca pudo conquistar, por el contrario fue su gran perdición.

Nota lo dicho por la Reina de Saba:

1 Reyes 10:6-7

[6] Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; [7] pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que la fama que yo había oído.

1 Reyes 10:23

[23] Así excedía el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría.

Así Salomón amaba a Dios tanto como amaba a quien? Solo se concibe el amor de Salomón por el mundo tanto como el amor a Dios que de otra manera no podríamos entender el paralelo tan contrastante.

1 Reyes 11:4

[4] Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.

1 Reyes 11:1 siguió a Astoret, (7) edificó lugar a quemos, molóc.

Lo mismo daba un holocausto a Jehová que un niño ofrecido a estos dioses paganos o mejor aún, participar de una orgía sacra a Astoret.

1 Reyes 11:8

[8)Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.

El gran problema de Salomon fue su corazón, lo dividido de él, por un lado amaba a Dios con todas sus fuerzas, por otro lado amando  al mundo con todas sus fuerzas

700 princesas y 300 concubinas, lo colocaban como un verdadero casanova, con un corazón de condominio.

1 Reyes 11:9

[9] Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios.

Así el Nuevo Faraón, perdón el Rey fue llamado a cuentas, Dios estaba enojado, por tanto el reino será destruido, por amor a su padre no a él, lo preservará hasta su muerte.



Después el declive comenzó, jamás se pudo reponer. Ni siquiera con Manasés, ni siquiera con Josías, ni siquiera con Esdras. El óxido del reino carcomió sin piedad, por la desobediencia de su rey y su pueblo.

Porque el corazón fue su más grande enemigo, al cual nunca conquistó, más bien fue conquistado por el. Conquistó los corazones de medio mundo femenino, fue el más grande hombre de negocios nunca visto, el mayor “influencer” de la época, humanamente terminó pareciéndose cada vez más a Faraón que a su padre David, que a su Padre Dios.

Espiritualmente inició completo, equipado con el favor de Dios, terminando en la oscuridad espiritual, orillado a una especie de ostracismo espiritual.

Por eso, este viejo faraón, perdón una vez más este rey al final de su vida terminó peleando con su Dios; al intentar matar al enemigo llamado Jeroboam, mismo que fue colocado por Dios para recibir los diez trozos de tela, figura del reino, Salomón al intentar asesinarlo, mostraba cuan lejano estaba ya su corazón de Dios su Señor.

Podrás preguntar ¿cómo fue esto posible?

¿Nosotros podríamos hacer lo mismo que Salomón?

¿No bastó lo que Dios le dio?

¿Y que de tí y de mí?

Si al menos te levantaras, fueras al espejo de tu cuarto y observaras la imagen enfrente de ti, seguramente podrás observar al Salomón que todos llevamos dentro.

¿Cuántos corazones llevas conquistados? ¿Cuántos templos compartes en tu corazón? ¿Cuántos dioses cohabitan con el Dios que te sacó de Egipto?

¿Cuán parecidos somos a Salomón?

¿Cuán dividido tienes tu corazón hoy delante de nuestro Dios? Porque tú y yo a veces nos parecemos tanto a Salomón, que la historia de este Rey se escribió como una radiografía de nuestras vidas.

Dios te bendiga.

AT

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