Nuestro país está de fiesta, sincretismo de culturas se hacen presente como cada año y en una paradoja se festeja con alegría lo que con tristeza se presenta: la muerte.
Colores vivos del cempazuchitl, muchos colores rojos, amarillos, morados de papel picado, nos dicen los anaqueles de la historia precolombina que esta era una fiesta desde antes de la colonia. La conquista trajo la cristianización de la misma y años más tarde se sincretizó con otra fiesta celebrada en EUA cuyas raíces se encuentran en pueblos celtas, fiesta que terminó en el Halloween; hoy en día no se puede concebir, por lo menos en México, una fiesta sin la otra.
¿Sí es cultura? ¿Sí es la paradoja de reírse y burlarse de la muerte? ¿Celebrar con alegría lo que inicia con tristeza como es la muerte?
Hoy comemos pan especial, tamales (alimento reparado con harina de maíz y algún tipo de mole (verde, rojo etc, también hay de dulce) flores especiales rojas y amarillas, con papel picado, alimentos que gustaban de las personas fallecidas se colocan en una mesa o altar, se ofrece copal para darle matiz místico, olor a copal quemándose en medio de unos carbones en un incensario, mismo que aportará un ambiente sacro, pues la tradición religiosa en su mayoría católica en México, dice que los muertos nos visitan y hay que recibirles y darles alimento, si, aquello que en vida les gustaban, bebidas de alcohol, mezcal, tequila, pulque, cerveza, etc.
Los muertos, nos dicen, vienen a visitar a los vivos mientras los vivos acuden a sus lugares de origen a ver a quienes les precedieron en la muerte; danzas interminables yendo y viniendo por todo el país para ir a ver a sus muertos. ¿Cultura? ¿Tradición?
Y qué decir de un ingrediente que se ha acuñado en el marco de la fiesta de los muertos que es la figura de la calavera quien su autor gustaba de colocarla en poses cotidianas humanas, lo mismo en una bicicleta, que en vestido de novia, etc., quién no recuerda al hidrocálido José Guadalupe Posada, quien a finales de siglo 19 y tratando de mofarse de aquellos mestizos o indígenas adinerados que querían igualar los tipos de vestimenta y estilos de vida en sí de las comunidades europeas radicadas en la Ciudad de México satirizándolas en figuras de calaveras como la calavera garbancera (así se les conocía a quienes vendían esas semillas), quien más tarde Diego Rivera la bautizaría como “La Catrina”, burlándose de aquellos que se vestían muy europeos siendo más mexicanos que el nopal, así lo vemos retratando su sociedad en el mural de “Una tarde dominical en la Alameda” por ahí de 1947.
Como sea, la hoy catrina acompaña a esta fiesta y si tienes tiempo este mes en la capital de nuestro país un día desfilan catrinas, alebrijes y muchas personas llevan a cabo danzas precolombinas, etc. Todo para celebrar con fiesta lo que inicia con tristeza: la muerte.
Y esta es la frase que me gustaría reflexionar hoy contigo, más allá de nuestra mexicanidad, si volteáramos por un momento y pensáramos ¿si Dios piensa lo mismo? ¿Será que el Dios de la Biblia habla algo parecido? ¿Qué piensa Dios de la vida? ¿De la muerte?
En Teología estudiamos dentro de las doctrinas de la gracia lo que conocemos cómo la depravación radical y esto significa que el hombre efectivamente está muerto espiritualmente, corrompido cual calavera garbancera, somos esqueletos ataviados de vestidos que esconden nuestra verdadera condición, estar corrompidos, vacíos, sin vida, con una ilusión religiosa de que un día con buenas obras agradaremos a ese ser supremo y nos permita entrar en su reino; a la luz de la Palabra de Dios el hombre está muerto, sin más remedio que la separación eterna de Dios, creas en El o no; así es.
“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; quebranto y desventura hay en sus caminos;”
‭‭Romanos‬ ‭3:10-13, 16‬ ‭
Y esta si es una verdad entera, todos los hombres están muertos y más que celebrar, el hombre debería llorar, pues esta no es la naturaleza que Dios diseñó para el hombre, contraste completo pues Dios creo al hombre para cohabitar con él.
Pudo ser así para siempre, pero no quiso Dios que así fuera y dispuso felicidad en medio de la muerte… sé amado lector que en este momento tus cejas se alzan como torres llenas de asombro, pero tranquilo llegaremos a un buen puerto, la tormenta no nos hundirá.
El pecado original trajo la muerte, antes de Posada, antes de la colonia, antes de la época precolombina, mucho antes en el lugar mismo de la habitación de Dios con los hombres, allá en el huerto de Edén, Dios dispuso la muerte de un inocente, arrancó la vida, quitó su piel y con ella cubrió a los hombres. La vida de un inocente trajo alegría y vida a los hombres que la habían perdido.
Aquí necesito ver tus cejas más grandes aún: ¿celebramos también cómo cristianos e hijos de Dios la muerte? sí, si ella fue el medio para que nosotros gozáramos la vida nueva en Cristo.
Celebro que Dios en su infinito amor, gracia y misericordia haya descargado su ira en el hijo del hombre, quien hace dos mil años fue llevado al matadero (Isaías 53) colgado en una cruz como delincuente muriendo finalmente, escogiendo el morir para que tú y yo viviéramos, ¿por eso celebro la muerte? Yo sí, no porque ella tenga valor en sí misma sino porque Jesús gustó de la muerte para llevarnos al cielo. El si podía morir para vivir, nosotros ya estábamos muertos. Sin posibilidad de vivir. Si amigo, Jesús gustó de la muerte por ti y por mí:
“Pero vemos a Jesús, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.”
‭‭Hebreos‬ ‭2:9‬ ‭
La palabra original en griego “gustase” nos da la idea de catar, probar y en Cristo metafóricamente implica su experiencia personal al sufrir la muerte voluntariamente.
Es decir, celebramos la vida que tenemos por la muerte de Jesús quien la escogió, la muerte ante la vida para que nosotros que lo único que teníamos era la muerte, tuviéramos la vida de igual forma, por eso nos identificamos en su muerte, sepultura y resurrección.
“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”
‭‭Romanos‬ ‭6:4‬ ‭
Por ser nuestra cultura y por el folclore tan rico y variado que tenemos, estos días comeremos un pan de muerto con chocolate o café de olla, con estos fríos se antoja comerlo con un dulce de calabaza con camote y guayabas, también es tiempo de tamales y mole, nuestros sentidos estarán enriquecidos con colores, olores, sabores, que le dan a nuestra mexicanidad un valor dentro del mundo.
¿Celebro la muerte? la respuesta es sí, si esta es la que por la cual Dios me trajo a una nueva vida y con su sacrificio en la cruz me redimió y con su muerte fui curado y renacido a una nueva vida. ¡A Dios sea la Gloria! ¡Celebremos!
DTB
AT

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