Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.
Oseas 4:1

Cuando el fiscal celestial se presenta ante la Corte para presentar su querella, el profeta usa términos muy agudos donde resume la razón de por qué Dios contiende.

1. Dios contiende con los moradores de la tierra. 

La demanda es seria y tiene un responsable que flagrantemente ha violado el acuerdo al que fue conminado a obedecer, por eso es preciso que el profeta llame la atención en esta Corte acerca de lo agraviado que se siente Dios por causa de la violación adrede del hombre del acuerdo o pacto que rige su conducta.

2. Los hechos imputados son: no hay verdad, no misericordia ni conocimiento de Dios en la tierra. 

No hay verdad. Cuando la mentira reina y esta se va incorporando en la vida del pueblo de Dios, sus convicciones se van diluyendo poco a poco de aquello que agrada a Dios que es su verdad, y en ese proceso decadente las personas van dando lugar a aquello que fue desde el principio lo que Dios aborrece, la mentira que sustituye a la verdad es separarse de la comunión con Dios haciéndose independiente trayendo consigo la separación por causa del pecado, la mentira como estado normal y así estar en posibilidad de creer lo que sea, pensar que todo es relativo y se empieza a razonar aún el pecado permitiéndolo o tolerándolo.

No hay misericordia. Cuando el hombre cree en la mentira y no obedece la verdad entonces cae en una posición anarquista donde puede hacer lo que desee o lo que le guste hacer . Los sentidos de justicia se ven comprometidos porque para la persona todo es relativo, las personas dejan de ser compasivos, el amor hacia los demás se obstruye por un deseo de hacer lo que uno quiere, hacer lo que le apetece o gusta a uno; se da lugar al hombre como el centro del universo y se aleja de la ecuación a Dios, obviamente deja de tener el lugar que le corresponde. Se hace de lado la benevolencia divina.

 



 

No hay conocimiento. No hay una civilización que haya sobrevivido sin conocimiento, pues este permite la evolución del pensamiento y el actuar y cuando la predisposición para conocer se limita o se sustituye deja de tener sentido las estructuras que sostienen a la sociedad. Todas las civilizaciones sucumbieron cuando la barbarie o la degradación moral se enquistó en ellas trayendo corrupción y el aniquilamiento.

La queja mayor de Dios es no hay conocimiento de Dios en la tierra, cada quien hace lo que quiere, lo que desea, lo que se le antoja, lo que imagina.

Que tan lejos está el Pueblo de Dios en este momento que la sentencia es la caída, llana y pura.

Oseas 4:6 dice:

Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

Que palabras tan duras, mi pueblo cayó por falta de conocimiento dice el Señor, la destrucción precede al momento en que el pueblo rechaza conocer de Dios.

El hacer a un lado el consejo de El escrito en su Palabra trae el olvido y por eso, la gente empieza a ignorar la voluntad de Su Creador e inicia su viaje independiente.

Así, no queda más remedio para Dios de mandar al olvido a Su Pueblo. Que tristeza y que día amargo para el Pueblo de Dios cuando El declara “ yo también me olvidaré de ellos”.

Hace cuanto has dejado la Palabra de Dios de lado y has hecho lo que te viene en gana? No hay sentido de responsabilidad por las cosas de Dios? Te sientes alejado de El de tal forma que tu vida presenta un grado de anarquía moral?

Ven, deja el olvido y haz La Paz con Dios, aquí está El hay forma de ir el juicio se detenga, regresa a cumplir el Pacto que es agradable a Dios, las bendiciones que acompañan esta actitud son inmejorables.

AT

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