Y él mismo constituyò a unos …. para perfeccionar (a otros)…hasta que todos lleguemos.
Ef. 4:11,12,13.

 

Hoy al escribir esto escucho la radio y me doy cuenta que puedo escuchar estaciones via internet desde mi celular de cualquier parte del mundo.

Hace 40 años teníamos en casa un radio de transistores color verde marca Royal y allí escuchábamos algunas estaciones que gustaban a mi papá, así oíamos XEW, Radio Mundo, La B grande, etc..a pesar que nuestro pueblito distaba de la Ciudad de México a unos 350 kms. aprox., en las noches había mejor señal recuerdo.

Hoy, es fácil sólo necesitas un smartphone con internet, bajas una aplicación y listo. Aunque PC´s, relojes de cuarzo, tomógrafos, tv´s, etc. usan transistores que son semiconductores que producen una señal de salida en respuesta a otra señal de entrada, (en esencia así es), los radios de ayer y hoy funcionan en esencia de la misma forma, reciben señal y generan otra.

A veces nosotros somos como esos radios, que no tenían mas que una aguja y había que mover muy despacio la perilla para sintonizar una estación, o mover la antena aérea o bastaba un golpe para hacerlo reaccionar. tal vez hoy tengas uno en algún taller, o cómoda o contrapeso para sostener un libro, quizá digas que es de tu abuelo y quizá si lo enciendes todavía escuches el fonógrafo…

 



 

Así me sentí hace unos días, en circunstancias especiales, se trataba de un servicio fúnebre, mi suegro había partido.

Después de la reflexión y al ver la respuesta de varias personas atendiendo al llamado que hice, manos levantadas reconciliándose con su creador, me sentí como ese viejo radio Royal, y esa noche me dije, sigues siendo un radio, en esencia.

No fue elocuencia, ni conocimientos, ni siquiera personalidad, como mi radio que no se parece a un Ipod, pero recibe una señal y la emite. Eso hizo Dios, y me usó.

Creía que ya no seria capaz de hacerlo, que mi transistor ya no emitiría señal, pero al ver esas manos a media noche levantadas, agradecí la esencia. Esa no ha cambiado.

Sigue el don, el regalo inmerecido, no hice nada para tenerlo, y Dios lo usó. Si tu te sientes igual o parecido, como yo, si te sientes como un radio antiguo, obsoleto, piensa en que Dios siempre tiene segundas oportunidades, así pasó, así seguirá siendo porque en esencia, cuando tuvimos una reconciliamos con EL, nos bendijo con un regalo nos dio un regalo inmerecido llamado don.

Dios te bendiga.

AT

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